martes, febrero 19, 2008

QUE LA HISTORIA CONTINÚE

Carta abierta a mis compañeros gestores de la marcha mundial contra las FARC

Que hagamos historia por generar un cambio en el país, y no por la rapidez con que nos olviden, o peor aún por haber servido de idiotas útiles



Hoy cuando aún podemos sentir la corriente abrumadora de la victoria, que respiramos un aire de triunfo y cuando nuestro pecho se infla y se enaltece al confirmar con nuestros ojos, nuestros oídos, y todos nuestros sentidos el éxito de esta altruista labor, debemos acudir a la sensatez que nos exige la historia de una guerra larga, confusa y sin tregua que amenaza con lanzarnos al olvido, o peor aún, hacer de cada uno de nosotros idiotas útiles.



Ahora más que nunca recobra especial valor aquella frase del ámbito futbolístico aplicado a prósperas figuras de este deporte que se quedaron en meras ilusiones “lo importante no es llegar, sino mantenerse” reza aquella frase que hoy perfila nuestro camino.

Aún en tiempos de celebración, recibimos el zarpazo hambriento de una política que por años nos ha enclaustrado en una serie de fracasos y polarizaciones. El sector político se aparece tomando como suyo un despertar patriótico que podría ser efímero si no lo defendemos, encausamos y apropiamos para conseguir nuestro gran primer objetivo, una Colombia libre, una Colombia en Paz, una Colombia sin FARC.

Por ello el pueblo clama con urgencia nuestra presencia, el grito de nuestra voz unificada y el mismo ímpetu con el cual hemos dado pasos de gigante donde antes nadie se atrevió a caminar. Sin imaginarlo, la sociedad colombiana nos ha entregado uno de sus más valiosos y guardados tesoros, la representatividad, la vocería que desde sus esperanzas y ante todo de su diversidad aguardan por sentar una dirección alejada de protagonismos y sobre todo de orgullos e intereses particulares.

Pero para recibir tan preciado tesoro, no basta con esgrimir las buenas intenciones, el amor patrio, el anhelo de paz y todas las razones que nos hayan empujado hasta esta ardua tarea de enfrentar el miedo y la indiferencia que por años nos reprendió.

Es momento de mirarnos de frente y realmente quitarnos cualquier camiseta, cualquier bandera que nos impida representar la verdadera voz heterogénea de nuestra gente colombiana. Empero cuando hemos podido focalizar nuestros esfuerzos en hablarle directamente al actor más antiguo en esta intensa y despiadada guerra, no podemos sosegarnos solamente en este fuerte mensaje, ni mucho menos hacernos los de la vista gorda ante quienes los han acompañado como antagonistas en sus campañas de dolor y muerte.

No hemos tenido tiempo de conocer nuestros lineamientos ideológicos, pero puedo suponer que cada uno se mueve motivado por su identidad o tendencia política, sin embargo la responsabilidad que hoy recae sobre nosotros nos compromete a ser más críticos, analíticos y objetivos, y como lo promovimos en la plaza pública, quitarnos esta bandera que nos puede limitar y dejar en el histórico olvido, o peor en la palestra pública por haber servido de objetos en favor de intereses particulares.

Hoy podemos celebrar un triunfo más, no sólo el logrado el pasado 4 de febrero como el día en que Colombia se pronunció, sino como el día en que muchos compatriotas asumieron la vocería y empezaron a generar espacios activos en pro del final de la guerra, y en busca de una salida pacífica hacia la paz.

Es así como mientras nosotros trabajaremos por desenmascarar a quienes utilizan la mentira para mantener un ejército de muerte, y procuraremos llamar a la libertad a quienes deambulan en las filas de la FARC, debemos ver con beneplácito como otros compatriotas asumen su papel con objetivos similares en otros frentes de la guerra, esperando si, que también asuman un liderazgo civil verdadero, alejado de revanchismos, odios, polarizaciones o intereses políticos. Todos debemos apoyarnos y entender que nos une un objetivo único y colectivo, la paz para Colombia.

Sean bienvenidas las propuestas y el trabajo, es hora de luchar con ideas y no con armas ni mentiras. Juntos con la fuerza de nuestra sociedad lograremos que esas armas que hasta hoy destruyeron, sean fundidas y que las manos de nuestra gente estén listas para convertirlas en instrumentos artísticos de paz, ya que nos sobra riqueza cultural y humana para que sean elementos constructivos.

Recordemos, no hicimos historia, estamos en proceso de hacerla y de brindarle al mundo una lección de responsabilidad civil. Somos los cumplidores, junto con 45 millones de colombianos de dejar escrito que el final de esta guerra está enmarcado en el inicio de la unión de todos los colombianos.

Que en el futuro el pasado nos cuente que hicimos historia porque cambiamos la forma de vivir el día a día sin indiferencia. Que un nuevo país libre de las FARC nos de la esperanza de desarrollo que tanto anhelamos.
Porque luchamos con ideas, seguro no habrá más FARC!

Atentamente,


Gelber Rodríguez Cristancho
www.elmalcharlao.blogspot.com

2 comentarios:

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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