Y eso es realmente lo que está aconteciendo con la nefasta asociación entre Chávez y los narcoguerrilleros de las FARC.
Ya se había advertido desde antes de la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, que esta acción de humanitaria tenía muy poco. El show del primero intento dejaba entrever que el supuesto gesto unilateral de las FARC, tenía un objetivo político implícito.

Por si sola, esta petición no deja de ser la prueba fehaciente de las peligrosas relaciones del mandatario con la guerrilla, y pareciera no tener ningún peligro a la vista, debido a la esperada negativa de la comunidad internacional de no respaldar tan desequilibrada petición.
Pero con lo acontecido por estos días en Caracas, cuando el parlamento venezolano apoyó la iniciativa de Chávez de otorgar el estatus político a las guerrillas colombianas, como verdaderos ejércitos beligerantes y con un proyecto político bolivariano, se encienden las alarmas por los subsiguientes pasos que pueda dar el gobierno venezolano al legitimizar e incrementar las ayudas que hasta hoy brinda dicho gobierno, como el permitir el libre movimiento de tropas guerrilleras por el vecino país, corredores para el envío de narcóticos al extranjero entre otros, como los cita el diario el país de España en su artículo "El narcosantuario de las FARC".
Lo que podría venir realmente prende las alarmas, ante la posibilidad de que el gobierno venezolano brinde ayudas extras a la guerrilla que podrían ir desde dar pasaportes para los bandoleros, radicación de oficinas hasta la ayuda militar abierta, que podría tener como principal objetivo, el apoderamiento de alguna parte del territorio colombiano, como parte de su proceso expansionista de implementar la república bolivariana en nuestro país.
Si bien Chávez, con sus acostumbradas locuciones groseras y sus comentarios desatinados ha perfilado una imagen de bufón, ha logrado constituirse en un importante referente para los partidos y gobiernos comunistas de Latinoamérica (Cuba, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua) que buscan expandirse por todo el territorio, pero que han encontrado en el gobierno de Colombia, su gran obstáculo.
Los secuestrados siguen siendo la gran ficha, no solo de las FARC, sino del gobierno bolivariano. Para unos un elemento político de presión internacional, y para los segundos como medio de interferencia en las políticas colombianas, todas en pro de promover una imagen política, que como lo vimos en la liberación anterior, está fríamente calculado para dejar al gobierno colombiano como un promotor de violencia, a las FARC como un grupo de autentica defensa nacional, y a Chávez, como el Robin Hood salvador y única esperanza de paz en Colombia.
Lo triste del caso sigue siendo el tema del secuestro, los secuestrados por los vejámenes que están sufriendo, y sus familiares que se ha convertido en un instrumento publicitario del gobierno bolivariano ante el mundo.
Pero como reza un dicho popular, por la boca muere el pez, y no ha sido pocas las veces que el comandante venezolano a sido sorprendido en la mentira tratando de ganar adeptos.
En el 2004 en Cartagena, el mandatario dijo las siguientes palabras “miren, les juro por Dios y mi madre santa -como decimos en el llano- que si yo apoyara la guerrilla no tendría cara para venir aquí a Cartagena… Yo soy un hombre de honor: si yo apoyara la guerrilla colombiana, tengan la seguridad que lo diría, no lo escondería; no apoyo ni he apoyado jamás, ni apoyaré jamás a la guerrilla colombiana, ni a movimiento subversivo alguno contra gobierno democrático alguno, de ninguna manera” pero solo le bastaron 3 años para esgrimir esta perlita contradictora, "Lo digo, aunque esto pueda molestar a algunos: las FARC y el ELN no son terroristas, son verdaderos ejércitos que ocupan espacios en Colombia. Hay que darles reconocimiento, porque son fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político bolivariano que aquí es respetado”.
Esperemos que sus propias contradicciones (mentiras), su vulgar discurso y sobre todo su dictatorial proyecto bolivariano sean el asta que se clave en su cuerpo, o que al menos lo lleve a un centro mental, porque en Venezuela Chávez, además de generar repudio entre la población civil, se está pidiendo que se declare su inhabilitación política como Jefe de Estado por enajenación mental. Y es que o este tipo está loco en su afán de ser el Simón Bolívar contemporáneo, o definitivamente se hace el bobito, pero realmente puede ser un bobo peligroso.
Ya se había advertido desde antes de la liberación de Clara Rojas y Consuelo González, que esta acción de humanitaria tenía muy poco. El show del primero intento dejaba entrever que el supuesto gesto unilateral de las FARC, tenía un objetivo político implícito.

Por si sola, esta petición no deja de ser la prueba fehaciente de las peligrosas relaciones del mandatario con la guerrilla, y pareciera no tener ningún peligro a la vista, debido a la esperada negativa de la comunidad internacional de no respaldar tan desequilibrada petición.
Pero con lo acontecido por estos días en Caracas, cuando el parlamento venezolano apoyó la iniciativa de Chávez de otorgar el estatus político a las guerrillas colombianas, como verdaderos ejércitos beligerantes y con un proyecto político bolivariano, se encienden las alarmas por los subsiguientes pasos que pueda dar el gobierno venezolano al legitimizar e incrementar las ayudas que hasta hoy brinda dicho gobierno, como el permitir el libre movimiento de tropas guerrilleras por el vecino país, corredores para el envío de narcóticos al extranjero entre otros, como los cita el diario el país de España en su artículo "El narcosantuario de las FARC".
Lo que podría venir realmente prende las alarmas, ante la posibilidad de que el gobierno venezolano brinde ayudas extras a la guerrilla que podrían ir desde dar pasaportes para los bandoleros, radicación de oficinas hasta la ayuda militar abierta, que podría tener como principal objetivo, el apoderamiento de alguna parte del territorio colombiano, como parte de su proceso expansionista de implementar la república bolivariana en nuestro país.
Si bien Chávez, con sus acostumbradas locuciones groseras y sus comentarios desatinados ha perfilado una imagen de bufón, ha logrado constituirse en un importante referente para los partidos y gobiernos comunistas de Latinoamérica (Cuba, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua) que buscan expandirse por todo el territorio, pero que han encontrado en el gobierno de Colombia, su gran obstáculo.
Los secuestrados siguen siendo la gran ficha, no solo de las FARC, sino del gobierno bolivariano. Para unos un elemento político de presión internacional, y para los segundos como medio de interferencia en las políticas colombianas, todas en pro de promover una imagen política, que como lo vimos en la liberación anterior, está fríamente calculado para dejar al gobierno colombiano como un promotor de violencia, a las FARC como un grupo de autentica defensa nacional, y a Chávez, como el Robin Hood salvador y única esperanza de paz en Colombia.
Lo triste del caso sigue siendo el tema del secuestro, los secuestrados por los vejámenes que están sufriendo, y sus familiares que se ha convertido en un instrumento publicitario del gobierno bolivariano ante el mundo.
Pero como reza un dicho popular, por la boca muere el pez, y no ha sido pocas las veces que el comandante venezolano a sido sorprendido en la mentira tratando de ganar adeptos.
En el 2004 en Cartagena, el mandatario dijo las siguientes palabras “miren, les juro por Dios y mi madre santa -como decimos en el llano- que si yo apoyara la guerrilla no tendría cara para venir aquí a Cartagena… Yo soy un hombre de honor: si yo apoyara la guerrilla colombiana, tengan la seguridad que lo diría, no lo escondería; no apoyo ni he apoyado jamás, ni apoyaré jamás a la guerrilla colombiana, ni a movimiento subversivo alguno contra gobierno democrático alguno, de ninguna manera” pero solo le bastaron 3 años para esgrimir esta perlita contradictora, "Lo digo, aunque esto pueda molestar a algunos: las FARC y el ELN no son terroristas, son verdaderos ejércitos que ocupan espacios en Colombia. Hay que darles reconocimiento, porque son fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político bolivariano que aquí es respetado”.
Esperemos que sus propias contradicciones (mentiras), su vulgar discurso y sobre todo su dictatorial proyecto bolivariano sean el asta que se clave en su cuerpo, o que al menos lo lleve a un centro mental, porque en Venezuela Chávez, además de generar repudio entre la población civil, se está pidiendo que se declare su inhabilitación política como Jefe de Estado por enajenación mental. Y es que o este tipo está loco en su afán de ser el Simón Bolívar contemporáneo, o definitivamente se hace el bobito, pero realmente puede ser un bobo peligroso.
1 comentarios:
ni a la S
JEJEJEJJEJE
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