Elmalcharlao (Blog en pruebas y rediseño)
Exprésate y luego aprende a escribir
domingo, septiembre 19, 2010
viernes, marzo 07, 2008
UNIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL EN CONTRA DE LA VIOLENCIA
El llamado de Colombia Soy Yo
Más allá de si se es de derecha, de izquierda, de centro, de lado o de cualquier inclinación política, hoy lo que realmente resulta ineludible, es la unión de todos los colombianos, latinos y el mundo en general en torno a la difícil situación que nos pone a los colombianos frente a una posible guerra con los gobiernos vecinos, sumada a la que llevamos a espaldas desde hace más de 40 años contra las FARC y demás grupos al margen de la ley.

El 4 de Febrero los colombianos expresamos de forma contundente al mundo que las FARC no son el ejército del pueblo y que no nos representan. Sin embargo algunos han hecho oídos sordos ante nuestro clamor, enfundados en intereses individuales.
En este sistemático paso han eludido no sólo el llamado de la ciudadanía Colombiana, sino que pretender indisponer la hermandad de pueblos que por años han compartido, no sólo vecindad, sino intereses culturales, económicos y humanos que ahora se ven amenazados y expuestos a un enfrentamiento del cual solamente quedarán consecuencias en la población civil.
Pedir estatus de beligerancia para las FARC y el ELN, el minuto de silencio por la muerte del cabecilla de una guerrilla que ha venido asesinando colombianos y extranjeros desde hace 43 años, el proteccionismo y apoyo que al parecer prestan algunos gobiernos a estos delincuentes, no solo son una violación al derecho internacional humanitario, sino una indignante afrenta contra las miles de víctimas de este grupo guerrillero y la sociedad colombiana en general.
Capítulo aparte merece la utilización indigna y descarada que han dado la guerrilla y sus patrocinadores a los secuestrados y sus familias. No sólo han sido su punto de lanza militar, sino que además han manipulado el dolor que ellos mismos han propiciado para repartir prebendas políticas. De confirmarse la información encontrada en los computadores del guerrillero abatido Reyes, respecto a la solicitud de un miembro del gobierno del Ecuador de tener participación en la liberación de secuestrados, como lo hizo Venezuela, para obtener también visibilidad política, sería la más despreciable prueba de la comercialización del dolor y una inclemente violación de los derechos humanos, inaceptable y condenable por parte de la comunidad internacional.
A partir del 4F los colombianos cambiamos nuestra forma de vivir. Dejamos de lado la indiferencia y el silencio ante las agresiones criminales de las cuales hemos sido víctimas. A partir del 4F los colombianos cambiamos la crítica por la proposición. El 4F Los colombianos alzamos una sola voz y asumimos nuestro derecho y deber de intervenir activamente en el direccionamiento político y social del país.
En ese sentido, Colombia Soy Yo, la organización naciente del grupo organizador del 4F, trabaja arduamente en la construcción de mecanismos de participación ciudadana que permita canalizar la voz de una sociedad que ha resistido como víctima y que ahora se levanta para participar y exigir caminos concretos que conduzcan a una Colombia libre y en paz, es decir sin FARC ni grupos armados al margen de la ley.
En este primer paso, requerimos de la unidad Nacional y mundial consensuada en torno a los grupos violentos como las FARC y sus patrocinadores, para cerrarles el camino de mentiras, hipocresía y violencia que transitan, y conminarlos que nos permitan a los colombianos, latinos, y el mundo en general vivir en comunión sin divisiones ni limitantes para disfrutar a plenitud la vida, la libertad y la paz.
Amigos del mundo, no nos dejen solos, sientan el llamado de la sociedad colombiana. Necesitamos de ustedes para acabar con el dolor que por décadas hemos sufrido. Unidos construiremos un mundo en el cual disfrutemos de nuestra diversidad cultural, riquezas naturales y personales.
Hoy la voz se amplia, hoy Colombia soy yo, y también eres tu amigo del mundo!
Si a la vida
Si a la verdad
Si a la libertad
Colombia, Latinoamérica y el mundo sin FARC.
Nota. Ese artículo es expresión del pensamiento de Elmalcharlao.blogspot, y no compromete a la organización Colombia Soy Yo. Ésta ha sido citada como complemento de la información.

El 4 de Febrero los colombianos expresamos de forma contundente al mundo que las FARC no son el ejército del pueblo y que no nos representan. Sin embargo algunos han hecho oídos sordos ante nuestro clamor, enfundados en intereses individuales.
En este sistemático paso han eludido no sólo el llamado de la ciudadanía Colombiana, sino que pretender indisponer la hermandad de pueblos que por años han compartido, no sólo vecindad, sino intereses culturales, económicos y humanos que ahora se ven amenazados y expuestos a un enfrentamiento del cual solamente quedarán consecuencias en la población civil.
Pedir estatus de beligerancia para las FARC y el ELN, el minuto de silencio por la muerte del cabecilla de una guerrilla que ha venido asesinando colombianos y extranjeros desde hace 43 años, el proteccionismo y apoyo que al parecer prestan algunos gobiernos a estos delincuentes, no solo son una violación al derecho internacional humanitario, sino una indignante afrenta contra las miles de víctimas de este grupo guerrillero y la sociedad colombiana en general.
Capítulo aparte merece la utilización indigna y descarada que han dado la guerrilla y sus patrocinadores a los secuestrados y sus familias. No sólo han sido su punto de lanza militar, sino que además han manipulado el dolor que ellos mismos han propiciado para repartir prebendas políticas. De confirmarse la información encontrada en los computadores del guerrillero abatido Reyes, respecto a la solicitud de un miembro del gobierno del Ecuador de tener participación en la liberación de secuestrados, como lo hizo Venezuela, para obtener también visibilidad política, sería la más despreciable prueba de la comercialización del dolor y una inclemente violación de los derechos humanos, inaceptable y condenable por parte de la comunidad internacional.
A partir del 4F los colombianos cambiamos nuestra forma de vivir. Dejamos de lado la indiferencia y el silencio ante las agresiones criminales de las cuales hemos sido víctimas. A partir del 4F los colombianos cambiamos la crítica por la proposición. El 4F Los colombianos alzamos una sola voz y asumimos nuestro derecho y deber de intervenir activamente en el direccionamiento político y social del país.
En ese sentido, Colombia Soy Yo, la organización naciente del grupo organizador del 4F, trabaja arduamente en la construcción de mecanismos de participación ciudadana que permita canalizar la voz de una sociedad que ha resistido como víctima y que ahora se levanta para participar y exigir caminos concretos que conduzcan a una Colombia libre y en paz, es decir sin FARC ni grupos armados al margen de la ley.
En este primer paso, requerimos de la unidad Nacional y mundial consensuada en torno a los grupos violentos como las FARC y sus patrocinadores, para cerrarles el camino de mentiras, hipocresía y violencia que transitan, y conminarlos que nos permitan a los colombianos, latinos, y el mundo en general vivir en comunión sin divisiones ni limitantes para disfrutar a plenitud la vida, la libertad y la paz.
Amigos del mundo, no nos dejen solos, sientan el llamado de la sociedad colombiana. Necesitamos de ustedes para acabar con el dolor que por décadas hemos sufrido. Unidos construiremos un mundo en el cual disfrutemos de nuestra diversidad cultural, riquezas naturales y personales.
Hoy la voz se amplia, hoy Colombia soy yo, y también eres tu amigo del mundo!
Si a la vida
Si a la verdad
Si a la libertad
Colombia, Latinoamérica y el mundo sin FARC.
Nota. Ese artículo es expresión del pensamiento de Elmalcharlao.blogspot, y no compromete a la organización Colombia Soy Yo. Ésta ha sido citada como complemento de la información.
martes, febrero 19, 2008
QUE LA HISTORIA CONTINÚE
Carta abierta a mis compañeros gestores de la marcha mundial contra las FARC

Hoy cuando aún podemos sentir la corriente abrumadora de la victoria, que respiramos un aire de triunfo y cuando nuestro pecho se infla y se enaltece al confirmar con nuestros ojos, nuestros oídos, y todos nuestros sentidos el éxito de esta altruista labor, debemos acudir a la sensatez que nos exige la historia de una guerra larga, confusa y sin tregua que amenaza con lanzarnos al olvido, o peor aún, hacer de cada uno de nosotros idiotas útiles.

Ahora más que nunca recobra especial valor aquella frase del ámbito futbolístico aplicado a prósperas figuras de este deporte que se quedaron en meras ilusiones “lo importante no es llegar, sino mantenerse” reza aquella frase que hoy perfila nuestro camino.
Aún en tiempos de celebración, recibimos el zarpazo hambriento de una política que por años nos ha enclaustrado en una serie de fracasos y polarizaciones. El sector político se aparece tomando como suyo un despertar patriótico que podría ser efímero si no lo defendemos, encausamos y apropiamos para conseguir nuestro gran primer objetivo, una Colombia libre, una Colombia en Paz, una Colombia sin FARC.
Por ello el pueblo clama con urgencia nuestra presencia, el grito de nuestra voz unificada y el mismo ímpetu con el cual hemos dado pasos de gigante donde antes nadie se atrevió a caminar. Sin imaginarlo, la sociedad colombiana nos ha entregado uno de sus más valiosos y guardados tesoros, la representatividad, la vocería que desde sus esperanzas y ante todo de su diversidad aguardan por sentar una dirección alejada de protagonismos y sobre todo de orgullos e intereses particulares.
Pero para recibir tan preciado tesoro, no basta con esgrimir las buenas intenciones, el amor patrio, el anhelo de paz y todas las razones que nos hayan empujado hasta esta ardua tarea de enfrentar el miedo y la indiferencia que por años nos reprendió.
Es momento de mirarnos de frente y realmente quitarnos cualquier camiseta, cualquier bandera que nos impida representar la verdadera voz heterogénea de nuestra gente colombiana. Empero cuando hemos podido focalizar nuestros esfuerzos en hablarle directamente al actor más antiguo en esta intensa y despiadada guerra, no podemos sosegarnos solamente en este fuerte mensaje, ni mucho menos hacernos los de la vista gorda ante quienes los han acompañado como antagonistas en sus campañas de dolor y muerte.
No hemos tenido tiempo de conocer nuestros lineamientos ideológicos, pero puedo suponer que cada uno se mueve motivado por su identidad o tendencia política, sin embargo la responsabilidad que hoy recae sobre nosotros nos compromete a ser más críticos, analíticos y objetivos, y como lo promovimos en la plaza pública, quitarnos esta bandera que nos puede limitar y dejar en el histórico olvido, o peor en la palestra pública por haber servido de objetos en favor de intereses particulares.
Hoy podemos celebrar un triunfo más, no sólo el logrado el pasado 4 de febrero como el día en que Colombia se pronunció, sino como el día en que muchos compatriotas asumieron la vocería y empezaron a generar espacios activos en pro del final de la guerra, y en busca de una salida pacífica hacia la paz.
Es así como mientras nosotros trabajaremos por desenmascarar a quienes utilizan la mentira para mantener un ejército de muerte, y procuraremos llamar a la libertad a quienes deambulan en las filas de la FARC, debemos ver con beneplácito como otros compatriotas asumen su papel con objetivos similares en otros frentes de la guerra, esperando si, que también asuman un liderazgo civil verdadero, alejado de revanchismos, odios, polarizaciones o intereses políticos. Todos debemos apoyarnos y entender que nos une un objetivo único y colectivo, la paz para Colombia.
Sean bienvenidas las propuestas y el trabajo, es hora de luchar con ideas y no con armas ni mentiras. Juntos con la fuerza de nuestra sociedad lograremos que esas armas que hasta hoy destruyeron, sean fundidas y que las manos de nuestra gente estén listas para convertirlas en instrumentos artísticos de paz, ya que nos sobra riqueza cultural y humana para que sean elementos constructivos.
Recordemos, no hicimos historia, estamos en proceso de hacerla y de brindarle al mundo una lección de responsabilidad civil. Somos los cumplidores, junto con 45 millones de colombianos de dejar escrito que el final de esta guerra está enmarcado en el inicio de la unión de todos los colombianos.
Que en el futuro el pasado nos cuente que hicimos historia porque cambiamos la forma de vivir el día a día sin indiferencia. Que un nuevo país libre de las FARC nos de la esperanza de desarrollo que tanto anhelamos.
Porque luchamos con ideas, seguro no habrá más FARC!
Atentamente,
Gelber Rodríguez Cristancho
www.elmalcharlao.blogspot.com
Que hagamos historia por generar un cambio en el país, y no por la rapidez con que nos olviden, o peor aún por haber servido de idiotas útiles
Hoy cuando aún podemos sentir la corriente abrumadora de la victoria, que respiramos un aire de triunfo y cuando nuestro pecho se infla y se enaltece al confirmar con nuestros ojos, nuestros oídos, y todos nuestros sentidos el éxito de esta altruista labor, debemos acudir a la sensatez que nos exige la historia de una guerra larga, confusa y sin tregua que amenaza con lanzarnos al olvido, o peor aún, hacer de cada uno de nosotros idiotas útiles.

Ahora más que nunca recobra especial valor aquella frase del ámbito futbolístico aplicado a prósperas figuras de este deporte que se quedaron en meras ilusiones “lo importante no es llegar, sino mantenerse” reza aquella frase que hoy perfila nuestro camino.
Aún en tiempos de celebración, recibimos el zarpazo hambriento de una política que por años nos ha enclaustrado en una serie de fracasos y polarizaciones. El sector político se aparece tomando como suyo un despertar patriótico que podría ser efímero si no lo defendemos, encausamos y apropiamos para conseguir nuestro gran primer objetivo, una Colombia libre, una Colombia en Paz, una Colombia sin FARC.
Por ello el pueblo clama con urgencia nuestra presencia, el grito de nuestra voz unificada y el mismo ímpetu con el cual hemos dado pasos de gigante donde antes nadie se atrevió a caminar. Sin imaginarlo, la sociedad colombiana nos ha entregado uno de sus más valiosos y guardados tesoros, la representatividad, la vocería que desde sus esperanzas y ante todo de su diversidad aguardan por sentar una dirección alejada de protagonismos y sobre todo de orgullos e intereses particulares.
Pero para recibir tan preciado tesoro, no basta con esgrimir las buenas intenciones, el amor patrio, el anhelo de paz y todas las razones que nos hayan empujado hasta esta ardua tarea de enfrentar el miedo y la indiferencia que por años nos reprendió.
Es momento de mirarnos de frente y realmente quitarnos cualquier camiseta, cualquier bandera que nos impida representar la verdadera voz heterogénea de nuestra gente colombiana. Empero cuando hemos podido focalizar nuestros esfuerzos en hablarle directamente al actor más antiguo en esta intensa y despiadada guerra, no podemos sosegarnos solamente en este fuerte mensaje, ni mucho menos hacernos los de la vista gorda ante quienes los han acompañado como antagonistas en sus campañas de dolor y muerte.
No hemos tenido tiempo de conocer nuestros lineamientos ideológicos, pero puedo suponer que cada uno se mueve motivado por su identidad o tendencia política, sin embargo la responsabilidad que hoy recae sobre nosotros nos compromete a ser más críticos, analíticos y objetivos, y como lo promovimos en la plaza pública, quitarnos esta bandera que nos puede limitar y dejar en el histórico olvido, o peor en la palestra pública por haber servido de objetos en favor de intereses particulares.
Hoy podemos celebrar un triunfo más, no sólo el logrado el pasado 4 de febrero como el día en que Colombia se pronunció, sino como el día en que muchos compatriotas asumieron la vocería y empezaron a generar espacios activos en pro del final de la guerra, y en busca de una salida pacífica hacia la paz.
Es así como mientras nosotros trabajaremos por desenmascarar a quienes utilizan la mentira para mantener un ejército de muerte, y procuraremos llamar a la libertad a quienes deambulan en las filas de la FARC, debemos ver con beneplácito como otros compatriotas asumen su papel con objetivos similares en otros frentes de la guerra, esperando si, que también asuman un liderazgo civil verdadero, alejado de revanchismos, odios, polarizaciones o intereses políticos. Todos debemos apoyarnos y entender que nos une un objetivo único y colectivo, la paz para Colombia.
Sean bienvenidas las propuestas y el trabajo, es hora de luchar con ideas y no con armas ni mentiras. Juntos con la fuerza de nuestra sociedad lograremos que esas armas que hasta hoy destruyeron, sean fundidas y que las manos de nuestra gente estén listas para convertirlas en instrumentos artísticos de paz, ya que nos sobra riqueza cultural y humana para que sean elementos constructivos.
Recordemos, no hicimos historia, estamos en proceso de hacerla y de brindarle al mundo una lección de responsabilidad civil. Somos los cumplidores, junto con 45 millones de colombianos de dejar escrito que el final de esta guerra está enmarcado en el inicio de la unión de todos los colombianos.
Que en el futuro el pasado nos cuente que hicimos historia porque cambiamos la forma de vivir el día a día sin indiferencia. Que un nuevo país libre de las FARC nos de la esperanza de desarrollo que tanto anhelamos.
Porque luchamos con ideas, seguro no habrá más FARC!
Atentamente,
Gelber Rodríguez Cristancho
www.elmalcharlao.blogspot.com
lunes, febrero 11, 2008
4F EL DÍA QUE COLOMBIA DESPERTÓ

Quizás este es uno de los momentos donde las palabras sobran. Las imágenes además de claras y contundentes, son nostálgicas. Los cálculos se han quedado cortos, algunos dicen que 10 millones y los que necesitan contarlos para aventurarse dicen que 4. Lo cierto es que cualquiera de esos dos números fue ampliamente superado por el clamor de todo un pueblo, de toda una sociedad.
Si se quiere insistir en el número, esta ha sido la movilización más grande del país en toda su historia. Y la explicación para que no hayan salido todos los Colombianos pasa por la imposibilidad de frenar totalmente la productividad del país. En este caso los empresarios estarían haciendo cuentas aparte de las pérdidas, y algunos otros buscando trabajo!

De cualquier forma nadie pasó por desapercibido, y casi uniformados, los colombianos salieron de sus casas portando una prenda blanca, y algunos más conectados, se pusieron la camiseta del no más FARC. Para hacerlo más gráfico, fue como si la selección Colombia jugara este día la final de la copa mundo de fútbol. Si señores, así mismo, banderas, camisetas, arengas, y sobre todo, rostros de felicidad acompañados de nuestro particular espíritu patriótico en su punto más florecido.
Y de la misma manera como se une el país cuando juega la selección, se unió en una sola voz para decir NO MÁS FARC, esta fue la consigna que replicó a lo largo, no sólo del territorio nacional, sino de las más de 150 ciudades del mundo donde el clamor se hizo presente.

Los cálculos antes del gran día eran optimistas. La acogida de la marcha en el país y fuera de él era prometedora. En el interior del grupo donde se gestó la marcha, tratábamos de imaginar a los colombianos venciendo el miedo que por tantos años nos agobió. Sabíamos de antemano que el 99.9% del país rechaza tajantemente a la guerrilla, lo que no podíamos definir era si esta vez seríamos capaces de superar la indiferencia.
Pero el pueblo despertó, el pueblo se pronunció y no hay que ser muy inteligente para entender lo que Colombia quiere:
No más mentiras, no más muertes, no más secuestros, NO MÁS FARC.
Y para completar la faena y despejar dudas guerreristas, fuimos capaces de proponer y por eso nuevamente Colombia clamó:
Si a la libertad, si a la verdad, si a la vida, COLOMBIA SIN FARC.
Una nueva Colombia ha nacido, una Colombia capaz de unirse y proponer, una Colombia que ha decidido luchar con ideas, por eso la paz ya no es una utopía, es una responsabilidad de todos.
martes, febrero 05, 2008
COMO MOVILIZAR MÁS DE 10 MILLONES DE PERSONAS EN 30 DÍAS

Cualquiera pensaría que quienes dirigimos la marcha del pasado 4 de febrero en contra de las FARC, y a favor de la vida, la paz y la libertad somos los mejores vendedores de convocatorias del mundo. Sin embargo vale la pena aclarar que lo nuestro se concentró en el acto de abrirle la puerta a un llamado que desde hace años golpeaba desesperado anhelando salir de su cruel encierro.

Paradójicamente quien logró que el pasado 4 de febrero quedara registrado en la historia, como el día en que un país se expresó ante el mundo, es el mismos contra quien se marchó, es decir las FARC con sus 5 décadas de muerte y violencia, eso si impulsados por Chávez con sus insultos, intromisiones y agresiones y doña Piedad con su falaz discurso de libertad y concurso humanitario, detrás del cual se esconde la manipulación y uso descarado de quienes se encuentran secuestrados por la narco guerrilla.
Lo del 4F no fue un acto heroico de un grupo de jóvenes cansados de la manipulación mundial de las FARC, fue un acto de digamos, auto honestidad de todo un país, que tras largos años de letargo e indiferencia, despertó para decirle al mundo que las FARC no son, ni nunca fueron, ni serán su ejército, y que desea y exige su desaparición absoluta del ámbito mundial.
La lección queda de tarea para todos los politiqueros quienes se quedaron impávidos ante la multitud de colombianos quienes bajaron sus banderas para unirse en un solo clamor. Demasiado anhelo para quienes más se han esforzado por generar división y provecho cuando el pueblo procura expresarse.
El mensaje estuvo claro, fuerte y directo, los Colombianos en el mundo hablaron de frente y solo esperan que la comunidad internacional se una a esta causa, que la responsabilidad de una Colombia en Paz, de una Colombia sin FARC, no recae solamente en los nacionales, sino que dicha responsabilidad se comparte con todos quienes amamos la vida y la libertad, sin importar de donde provenga.
Colombia sin FARC, es una tarea mundial.
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